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Museo Marítimo de Asturias

 

Para meter el mar en un museo no hay que andarse con chiquitas, conviene tomarlo en todas sus dimensiones y embotellarlo al vacío por completo. Así es como guarda todo su sabor y perdura en el tiempo. El Museo Marítimo de Asturias, ubicado en Luanco (Gozón) es un enorme barco, pero también un submarino, una lata de conservas gigante, una red de la que no se puede escapar, un paraiso de corales, un anzuelo que nos hace picar. Es, además, un museo con nombre propio: el decano de los museos asturianos. Fue fundado en 1948.

Más de medio siglo de existencia dan para mucho. Un centro con solera que ha ido creciendo en atractivo a la vez que engorda su inventario y renueva sus instalaciones. Se inunda de mar gota a gota, pero también de experiencia museística, tanto en su vertiente divulgativa como conservacionista.

La etnografía, la cultura, el mar como factor de la antropología humana queda reflejada en la pesca y todos los ingenios y utensilios que se puedan imaginar. Un gran muestrario que nos enseña todo tipo de aparejos y artes de pesca empleados por los marineros del Cantábrico. Algunas de las piezas son de gran antigüedad, como las agujas de hacer y coser redes, los anzuelos, o los pasadores para trenzar cabos y jarcias. También se incluye aquí un apartado especial dedicado a la caza de la ballena, actividad muy arraigada en la zona hasta el s. XVII. En buena lógica, tampoco faltan modelos a escala de las embarcaciones pesqueras más características del Norte de España, al menos las correspondientes a los últimos cien años: la trainera, la lanchona o lancha mayor, los primeros vapores, la merlucera...; y una amplia exposición de carpintería de ribera o construcción tradicional de embarcaciones. Todo está perfectamente documentado, con imágenes que ilustran el proceso desde la colocación de una quilla hasta la botadura, pasando por el imprescindible hacha, la azulea y los hierros para carenar o calafatear.

La biología marina también brilla con luz propia en este museo inabarcable. Se exhiben en esta sección muestras de flora y fauna de la rica costa asturiana, ya sean especies disecadas, en estado fósil, o vivas. En cualquier caso, si uno no tiene bastante con el mar Cantábrico, también puede recrearse con una colección de piezas exóticas de distintas partes del mundos, como corales del Pacífico, dientes de tiburón o caparazones de tortugas africanas. Sin duda les sorprenderán los huesos de ballena, que en este caso son exóticos pero no por venir de lejos, sino por ser los últimos testigos del pasado ballenero de la zona. Fueron recogidos en la misma playa de La Ribera, en Luanco, y algunos tienen unas dimensiones espectaculares.

Otro apartado sobresaliente, como sin duda son todos los del museo, es el que nos muestra a las claras, y con gran dotación de medios, la evolución de la navegación y la arquitectura naval desde la antigüedad hasta nuestros días. En total podemos recrearnos con más de 50 reproducciones a escala, trabajadas pacientemente por otra tipología de amantes del mar y del detalle: los artesanos. Naves fenicias, romanas y vikingas; las carabelas de Colón, las galeras y galeones de los siglos XVI y XVII, o los portentosos navíos de línea, orgullo de las monarquías europeas del s. XVIII. También vemos las posteriores goletas, bergantines y corbetas, o los veloces clippers, que competían con los vapores. Seguimos navegando en el tiempo, a finales del s.XIX y comienzos del XX nos topamos con los acorazados a vapor, cargueros, buques de guerra, y los actuales petroleros y barcos de salvamento. El atractivo de esta colección de maquetas se completa con una singular colección de naves en cerámica, marfil, cristal, y con un surtido curioso de barcos de juguete pertenecientes a la infancia de un buen número de generaciones.

El mapa vivo del museo cuenta también con territorios impresos que han contribuido a datar el mar y a sus viajeros con el paso del tiempo: una sorprendente colección de cartas náuticas de todos los mares y épocas, cartografías, grabados, documentos (diarios de navegación, conocimientos de embarque, pólizas de seguros...), instrumentos de navegación (compás, sextante, cronómetro marino, corredera...), fotografías y otros numerosos objetos.

Nosotros, visitantes privilegiados de esta gran nave, navegantes en definitiva, recorremos el mar a barlovento y a sotavento sin cortapisas, deteniéndonos en todas las coordenadas y sintiendo el verdadero peso del mar, el de su historia y el de su naturaleza casi infinita. Curiosamente, no damos ni un paso fuera de tierra firme.


Horario de invierno (septiembre a junio): de martes a sábado de 11 a 14 y de 17 a 20 horas. Domingos y festivos de 11 a 14 h. En Semana Santa y puentes, horario ampliado.

Horario de verano (julio y agosto):
Martes-Domingo: de 11 a 13 y de 18 a 20

Lunes cerrado.
Entrada gratuita los martes.

Precio: Adultos 2 €, niños con sus familiares gratuita. Menores 18 años 1,50 €. Grupos de escolares 1 €. Grupos de adultos (más de 15 personas) 1'50 €.

C/ Gijón, s/n
33440 LUANCO - GOZON
Tno: 98 588 01 01

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